El pasado no es una película.
Nos dijimos tantas cosas que resultaron mentira, nos hicimos tanto daño el uno al otro, nos fuimos destruyendo de una manera tan irrevocable... Te pones a mirar atrás... y ves una vida, una vida que ha pasado, que no volverá a pasar de la misma forma. Unos años perdidos, tantas promesas aquellas noches, tantos desvelos por el otro, tantas caricias olvidadas, tantos besos no consumados...
Es imbécil la manera en la que vuelvo una y otra vez a cada una de aquellas tardes, cómo recuerdo todo aquello y lo veo como una película en mi mente, solo que le pongo otro final. Meto y saco escenas continuamente. Me reitero en una en especial: Vamos los dos por el parque, como aquella tarde, hay un inmenso lago y hace frío. Nos detenemos en una especie de plataforma que hay sobre él, apoyados sobre una valla que nos impide caernos. Es ese instante el que congelo, le añado música de fondo, pongo tus manos en mi cintura, me acerco lentamente hacia ti y, en mi versión actual de aquella escena, nuestros labios hacen el resto... Pero ambos sabemos que no fue así.
